He pasado muchas horas de mi vida escuchando los dramas y problemas de los demás, como si yo fuera un recipiente en el que echarlo todo. No debe entenderse esto como una queja: hay personas que saben escuchar y otras que no (de hecho, la mayoría de la gente no sabe escuchar a los demás; no les interesa, les molesta incluso.) Lo qe ocurre, lo qe me frustra, es qe cuando yo he querido o necesitado contar alguna vez mis problemas y mis dramas, confiarme a alguien para desahogarme unos instantes, la mayoria ha rechazado escucharme. Nadie quiere escuchar a los demás, repito, pero todos quieren ser escuchados por alguien.
miércoles, 8 de abril de 2009
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